En todas las imágenes se aprecia la intención de Jacques Tati de llegar a lo absurdo: Los espacios parecen casi un "copia y pega" de los elementos que aparecen en ellos, y se caracterizan por sus tonos metalizados que transmiten una sensación de frialdad. Son todos tan parecidos, que, como le ocurre a uno de los personajes principales, resulta muy fácil perderse en ellos, casi como si se tratara de un laberinto.
La forma predominante claramente es la cúbica, acompañada por esas paredes de cristal que recubren la mayoría de los edificios, anulando todo tipo de privacidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario